jueves, 1 de mayo de 2008

Y todo por una nieve...

Aunque hay que decirlo, qué nieves! El sábado pasado fui invitado a la primera comunión de mi amigo el Roy, la fiesta como se esperaba, todo en gran forma, en lo personal la satisfacción de acompañar a un amigo y además ver gente que uno quiere pero que luego no ve tan frecuentemente.

Llegó la hora de las nieves de Don Miguelito, tan sabrosas y por ende demandadas, había como marcan las reglas sanas una fila para obtener la nieve, de alguna forma pronto la fila era un mero detalle que poco o nada tenía que ver con la entrega ordenada de las nieves, para sorpresa mía quién la mandó al traste no fue la turba infantil, esos divertidos individuos a menudo calificados como desordenados y desobedientes, no, fueron ellas, unas señoras ejerciendo sus nada democráticas habilidades combinadas con una total ausencia de civismo, dieron contundente muestra de estar listas para tomar la tribuna en San Lázaro y todo por una nieve! Ofrecieron una inmejorable lección a los pequeños presentes de cómo mandar al diablo a la saludable práctica de hacer la fila.

A la fecha seguía sin entender la falta de sentido histórico, de responsabilidad para con el pueblo de quién está dispuesto a tomar las calles en agravio del que pretende ejercer su derecho constitucional de circular libremente por el territorio nacional para ir a trabajar, a estudiar o bien a descansar, tampoco entendía aún la naturaleza de quienes con insolencia usan el poder del Estado para definir elecciones, lo mismo presidenciales, estatales o municipales, robar urnas, cometer fraude en sus diversas formas, en una frase la ausencia total de respeto por los derechos del otro, del más débil generalmente, aunque ahora que lo pienso lo entiendo muy fácil, estamos hablando del presupuesto federal, de curules en las Cámaras, presidencias municipales, gubernaturas o bien la Presidencia de la República, ahora y después de ver como unas doñitas atropellaron sin el menor recato los derechos de quién pacientemente y en clara desventaja hacía la fila por una nieve me resulta sencillo extrapolar y entender lo que el hombre en pos del poder puede hacer en la política mexicana o bien en cualquier parte del mundo (solo que acá con nuestro peculiar e inmejorable descaro y a últimas fechas con una falta de clase de primer nivel según podemos constatar todas las noches en el noticiario preferido), regresando a las nieves, pregunto ¿qué no harían estas doñitas por la Presidencia?

Una de ellas llegó incluso a ostentarse (sin serlo) como "la dueña de la fiesta" (al margen me parece una abstracción muy divertida, aunque creo que ella solo quería expresar que había pagado por la fiesta, condición que no siempre garantiza ser “el dueño de la fiesta”) en su afán de convencer a Don Miguelito de que le entregara su nieve, lo sé, los oigo desde ya, tan solo eran unas nieves y yo soy un exagerado que partiendo de nada hace un escándalo, que no es lo mismo tomar la tribuna en el Congreso que asaltar la fila de las nieves, y aunque repruebo enérgicamente la toma de la tribuna cabe mencionar que en San Lázaro bien podían estar de por medio los ideales (como posibilidad, concediendo el beneficio de la duda), la defensa de lo que al menos ellos asumen como el interés de la Patria y de sus representados mismos, acá era por un antojo, por una nieve, los elementos están ahí, hay procedimientos conocidos y aceptados en el mundo civilizado, ordenados y justos: la fila, unas elecciones o el debate en tribuna; luego están los objetivos: una nieve, un puesto de elección popular (llámese Gubernatura, diputación o presidencia de la República) o decidir sobre una reforma energética; finalmente vienen los atropellos de la reglas y los derechos del otro en aras del objetivo una vez que seguir las reglas no genera el resultado deseado, juzga tú para el largo plazo el pésimo ejemplo proporcionado a personas en vías de formación, máxime si consideramos su papel de formadoras como madres, los infantes claramente vieron que las reglas son para romperse cuando se tiene la capacidad de hacerlo, porque puedo lo hago, saca tú tus conclusiones.

Decía mi abuelo paterno "es tropa y así marcha..."

P.D. Tres de ellas son amigas, saludos si llegaran a leer esto, además una de mis primas favoritas, ni hablar, le mando un fuerte abrazo (una vez publicado esto me he enterado que mi prima solo fue a preguntar que tan pronto se terminaría la de vainilla, debo decirlo: me ha dado gusto saberlo!).

Luis León.