Un día leí que los esquimales distinguen no sé cuantos (un chingo) tonos de blanco, tienen una capacidad diferente, la han desarrollado por razones obvias.
1996
Hace ya unos años, en la universidad un amigo, un brother, se fue de intercambio un semestre al extranjero, le urgía irse, estaba hasta la madre de Guadalajara, antes de irse platicamos, yo pensaba que en realidad se llevaría consigo lo que le molestaba y que más valía lo resolviese allá, pienso que tenía asuntos propios no resueltos con características de la ciudad, de su gente que podemos etiquetar con su debida subjetividad como negativos.
2003
Años después trabajé en la Ciudad de México por dos años y al regresar a mi pueblo natal algunas personas, amigos me preguntaban si realmente podría vivir de nuevo en La Piedad Michoacán, por supuesto contestaba una y otra vez, hoy sigo pensando que podría vivir en un lugar incluso más pequeño.
2010
Ayer recordé que al menos yo no creo tener derecho a lo que no llevo dentro, que un lugar, una circunstancia no han de proveerme de lo que he sido incapaz de hacer mío, llámese diversión, cultura, paz, o lo que gustes, que no por ir al polo distinguiré más de un blanco y me preguntaba cuántas cosas he estado obviando, cuantas dejo de ver, percibir, sentir, oler ahora mismo, mientras tecleo…
Y como luego digo “la procesión como el rock and roll van por dentro…”
Luis León.