miércoles, 14 de julio de 2010

Dejen en paz al padre maciel...

No, de ninguna manera pretendo defender a semejante delincuente, a quien lejos de guiar espiritualmente a sus feligreses abusó de los más desprotegidos, los niños, tan solo sugiero que aún quedan muchos responsables que podrían enfrentar en vida (y no solo en reputación póstuma) las consecuencias de sus actos, de sus omisiones, porque si vuestro padre maciel pudo hacer y deshacer fue gracias a una estructura que se lo permitió, una estructura que aglutinaba iglesia y laicos, lo mismo de la legión de Cristo que de la iglesia en general, lo mismo políticos que representantes del capital.

Además pienso que iglesia y Gobierno deberían disolver la congregación que usó el difunto pederasta, cuyos beneficios colaterales son desvirtuados por razones obvias, pero bueno yo nada más decía...

Luis León.