¿Qué, te crees mucho? me han preguntado alguna vez, quizás, pero no por lo propio, he respondido, sino por las personas que he tenido el gusto, el placer de encontrar en el camino, seguro nos modifica esa gente, no sé tú, pero yo he tenido la fortuna de coincidir con la izquierda pura como solo ocurre a los 20, con la derecha real y pragmática que opera los recursos, con la amiga inocente e ingenua, con la cínica promiscua sin remordimientos, con empresarios ojetes, con algunos muy nobles, he conocido gente del campo honesta que vive de su trabajo físico como fue durante siglos para todo ser humano, conocí al amigo chilango cosmopolita lleno de cultura, educación y recursos, encontré en el camino algún analítico extraordinario y escéptico, al optimista desobligado, a la pesetera empedernida y a la romántica sin cura, al que cree que no siente y es todo corazón, al mandilón sometido, al pinche machista manchado, a la esposa abnegada, a la madre desobligada y por supuesto a la madre modelo, al obrero lleno de limitaciones de origen pero pleno de voluntad y confianza, al viejo que va de salida y todavía hace la tarea, al amigo que difícilmente miraría a tu mujer y al que la perjudicaría si esta se pusiera de modo, y cierto estoy que no he aprendido todo lo que pude haber hecho, con todos establecí un vínculo, suficiente espero aunque sin duda lejos de las posibilidades plenas, por ello, por coincidir con todos ustedes estoy profundamente agradecido, solo por eso es que sí, me creo un poco, aunque baste recordarles brevemente para no creerme tanto, ya está, un breve recuento que me dice a las claras que lo he tenido todo como posibilidad y sin embargo cabe decir que no sé para dónde va esta madre, ah cabrón ando nostálgico y no es navidad, ando ligero y ya no es primavera, pero pienso sí, que para agradecer aunque sea aquí dentro nunca es tan tarde ni tan temprano, muchas gracias pues!
Luis León.
Luis León.
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