sábado, 30 de agosto de 2008
Fuiste
Y aún si perturbaste la paz del ermitaño...
Fuiste lluvia sobre el desierto,
Y no me malentiendas Mujer
Que es en la soledad del crepúsculo donde la consciencia alcanza su cenit,
Y en la aridez del desierto donde la vigilia se sublima,
Aún entonces fue delicioso ejercitar la fe en el PAR como destino,
Ahora, el asceta emocional regresa a la montaña,
Esta vez no fue posible compartir soledades (como dijo Caro Caro)
Y me pregunto con insistencia si la luz y la lluvia estuvieron tan solo en mi cabeza...
Sin embargo sobre todas las cosas sin duda fuiste un lindo mar de posibilidades.
Luis León.
domingo, 24 de agosto de 2008
El Correo, aunque sea electrónico...
El correo electrónico está cayendo en desuso al menos como herramienta social, de contacto humano, si bien su uso para fines productivos - profesionales sigue en auge ha dejado de ser la opción preferida a la hora de establecer contacto personal, contacto humano, ahora la elección preferida es alguna forma instantánea de comunicación como el msn o cualquier chat ofrecido por diversos sitios, podemos inferir que si te veo en línea te escribo pero ya, nada para mañana, te escribo porque sé que lo verás inmediatamente y me responderás de la misma forma, nada medianamente importante por supuesto, nada que no puede ser expresado en una o dos líneas o mejor aún en unas cuántas abreviaturas "nol", cuántas conversaciones en chat guardarías en tu disco duro? cuántas cartas en cambio guardó tu abuelo? incluso cuántos correos electrónicos guardaste? muchas él, suficientes tú, quizás.
El correo electrónico es desde mi perspectiva un compromiso, quien decide escribirlo se compromete con ese correo, se vierte a sí mismo en esas líneas así sea contando una anécdota, narrando a posteriori un partido o comentando una fiesta, luego el correo queda suspendido en algún lugar que aún me cuesta trabajo imaginar, esperando ser leído, quien lo escribe confía que será leído mas no sabe cuando ni sabe si obtendrá alguna respuesta, a pesar de esto lo escribe y una vez que oprime enviar no hay marcha atrás, se compromete pues, luego quién lo recibe y ve un anuncio de correo nuevo en la bandeja de entrada se encuentra ante una posibilidad tan amplia como sus redes humanas - personales, no sabe quién lo ha enviado ni con que motivo, tiene a la vuelta de oprimir un botón un universo de posibilidades, así de personal y comprometido puede ser el acto de escribir - enviar un correo y así de emocionantes los segundos previos a abrirlo.
Quizás quieras de vez en cuando escribir un correo...
Luis León.