Fuiste luz sobre penumbra,
Y aún si perturbaste la paz del ermitaño...
Fuiste lluvia sobre el desierto,
Y no me malentiendas Mujer
Que es en la soledad del crepúsculo donde la consciencia alcanza su cenit,
Y en la aridez del desierto donde la vigilia se sublima,
Aún entonces fue delicioso ejercitar la fe en el PAR como destino,
Ahora, el asceta emocional regresa a la montaña,
Esta vez no fue posible compartir soledades (como dijo Caro Caro)
Y me pregunto con insistencia si la luz y la lluvia estuvieron tan solo en mi cabeza...
Sin embargo sobre todas las cosas sin duda fuiste un lindo mar de posibilidades.
Luis León.
sábado, 30 de agosto de 2008
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