Aunque hay que decirlo, qué nieves! El sábado pasado fui invitado a la primera comunión de mi amigo el Roy, la fiesta como se esperaba, todo en gran forma, en lo personal la satisfacción de acompañar a un amigo y además ver gente que uno quiere pero que luego no ve tan frecuentemente.
Llegó la hora de las nieves de Don Miguelito, tan sabrosas y por ende demandadas, había como marcan las reglas sanas una fila para obtener la nieve, de alguna forma pronto la fila era un mero detalle que poco o nada tenía que ver con la entrega ordenada de las nieves, para sorpresa mía quién la mandó al traste no fue la turba infantil, esos divertidos individuos a menudo calificados como desordenados y desobedientes, no, fueron ellas, unas señoras ejerciendo sus nada democráticas habilidades combinadas con una total ausencia de civismo, dieron contundente muestra de estar listas para tomar la tribuna en San Lázaro y todo por una nieve! Ofrecieron una inmejorable lección a los pequeños presentes de cómo mandar al diablo a la saludable práctica de hacer la fila.
A la fecha seguía sin entender la falta de sentido histórico, de responsabilidad para con el pueblo de quién está dispuesto a tomar las calles en agravio del que pretende ejercer su derecho constitucional de circular libremente por el territorio nacional para ir a trabajar, a estudiar o bien a descansar, tampoco entendía aún la naturaleza de quienes con insolencia usan el poder del Estado para definir elecciones, lo mismo presidenciales, estatales o municipales, robar urnas, cometer fraude en sus diversas formas, en una frase la ausencia total de respeto por los derechos del otro, del más débil generalmente, aunque ahora que lo pienso lo entiendo muy fácil, estamos hablando del presupuesto federal, de curules en las Cámaras, presidencias municipales, gubernaturas o bien
Una de ellas llegó incluso a ostentarse (sin serlo) como "la dueña de la fiesta" (al margen me parece una abstracción muy divertida, aunque creo que ella solo quería expresar que había pagado por la fiesta, condición que no siempre garantiza ser “el dueño de la fiesta”) en su afán de convencer a Don Miguelito de que le entregara su nieve, lo sé, los oigo desde ya, tan solo eran unas nieves y yo soy un exagerado que partiendo de nada hace un escándalo, que no es lo mismo tomar la tribuna en el Congreso que asaltar la fila de las nieves, y aunque repruebo enérgicamente la toma de la tribuna cabe mencionar que en San Lázaro bien podían estar de por medio los ideales (como posibilidad, concediendo el beneficio de la duda), la defensa de lo que al menos ellos asumen como el interés de
Decía mi abuelo paterno "es tropa y así marcha..."
P.D. Tres de ellas son amigas, saludos si llegaran a leer esto, además una de mis primas favoritas, ni hablar, le mando un fuerte abrazo (una vez publicado esto me he enterado que mi prima solo fue a preguntar que tan pronto se terminaría la de vainilla, debo decirlo: me ha dado gusto saberlo!).
Luis León.
2 comentarios:
Me encanto..!!!! Excelente desahogo del analisis y sentimientos frustrados que experimentabas en tu profunto sentir.. mientras tan solo observabas atento el acto y el comentario siguiente.. y nada podias hacer.. mas que seguir correctamente en la fila.. Saludos ..
Faris
Gracias Faris, no sé a dónde escribirte, pero muchas gracias!
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